No aprenderemos nunca
Hola, mis decepcionados amigos.
Tras la por todos consabida eliminación de la Selección Española, me dispongo a hacer leña del árbol caído, proceder al oportunismo total, y criticar con saña y desdén a la Roja en todas sus facetas. Porqué, ya saben ustedes, que el oportunismo es sólo patrimonio de los que criticamos a Raúl, o a Torres, o a Aragonés; o de los que, antipatróticamente, somos del Barça, del Valencia, del Atleti o, en última instancia y siempre que sea necesario recordarlo, catalanes o vascos; porqué sólo los catalanes o los vascos somos los que politizamos siempre las cosas o los únicos nacionalistas... uh, perdón, que me desvío del tema.
Empezamos por el principio, es decir, hagamos lo contrario de lo que hace la prensa: que es no es otra cosa que suponer que ganaremos el Mundial (recordemos, bella competición que se celebra cada cuatro años para dirimir quién es casi tan bueno como Brasil) y a partir de ahí ir dando justificaciones agarradas con alfiler a los variopintos sucesos que se van dando. Antes de nada, notar que al inciar el post dije la por todos consabida eliminación. Consabida antes del partido contra Francia, se entiende. Pasamos una ronda de clasificación sin pena ni gloria encuadrados con unos rivales que eran San Marino (bello páramo), Bélgica (van de rojo, ¡como España!), Lituania (incapaces de hacerles más de un gol en 180 minutos. Además, sus apellidos acaban en -auskas, mola), Bosnia-Herzegovina (Contra las cuerdas en Mestalla) y Serbia (selección que quedó por encima de nosotros y cuyo papel en el Mundial todos hemos podido contemplar); pero nosotros éramos buenos. ¿Saben qué equipos nos tocaron en la fase de clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza? Yo se los muestro: Suecia, Dinamarca, República de Irlanda, Islandia y Liechtenstein. ¿Llegaremos a pisar los Alpes? Claro que sí, somos los mejores, lo ha dicho el Marca. Después fuimos a la que para todo equipo medianamente decente es una humillante repesca en la que vencimos al más flojo de todos los rivales posibles pero, como ganamos 5-0, seguíamos siendo los mejores.
Y entonces llegamos a Kamen. De repente, todos estábamos unidos y ya nadie rompía España. Por un cúmulo de inexplicables casualidades ganamos por 4-0 a Ucrania, esa selección que está en cuartos, y, eh, lo cierto es que me convenció hasta a mí: alineación lógica, cierta identidad en el campo e ideas más o menos identificables. Obviamente, seguíamos siendo buenos. Luego, llegó Túnez y nos tuvo contra las cuerdas durante 70 minutos, ordenaditos y pegando las patadas que hicieran falta, como cualquier equipo que se sabe inferior hace porqué entiende que es la única posibilidad de vencer. Pero, gracias a la fúria y la casta remontamos con un gol de pillo de Raúl, un buen desmarque de el pre-púber Torres y uno de esos penaltys que siempre nos pitarían en contra y del que nos quejaríamos durante páginas y péginas. Y, ché, seguíamos siendo buenos. Tras esto, llegó Arabia, aunque sólo ganamos 1-0, como jugábamos con los suplentes (suplentes entre los que se encontraban Reyes, Iniesta o Cañizares. Tiene guasa) y estábamos relajados porqué ya teníamos la clasficación en el bote, seguíamos, sin duda, siendo los virtuales campeones del mundo. Tras esto, hicimos un poco de pantomima, unos con un cuatro rojo y otros con un seis verde. Que si tiqui-taca (¡muerte!), que si Frédéric Hermel tenía el corazón dividido, etc. etc. Éramos los mejores, lo decían en la tele.
Entonces llegó Francia. Ya saben, esos señores que visten de azul -aunque son negros en su mayoría-. Y claro, tan viejos que eran y nosotros tan jóvenes -a parte de los mejores- era imposible no ganarles. Curioso, somos todos muy españoles y rebosamos patriotismo por los cuatro (rojo es el color, del equipo ganador) costados, pero nos olvidamos de expresiones nuestras tan sabias como sabe más el diablo por viejo que por diablo. Y joder si sabían, ¡joder si son viejos los mal nacidos (hace mucho tiempo, se entiende)! Mira si eran viejos que, cuando tras innumerables agresiones, Torres pide la segunda amarilla para Vieira, éste le manda a callar con mirada asesina y el tono represor de un abuelo que te da una toña para que aprendas de tu error y no vuelvas a abrir tu bocota en la vida. Y el árbitro no se atrevía ni a mirarle. Tan viejos eran que monsieur Zinédine Zidane, ese jugador señor, ese artista del fútbol, ese amante del juego limpio que jamás empleó trampa alguna, se paós nueve meses arrastrándose por el Bernebéu, entre aplausos incomprensibles y alabanzas artificiales, acumulando fuerzas para, cuando fuera oportuno, devolvernos el favor como es debido: ésto es, esperando un contraataque para mearse a Puyol como no hizo el día de los aplausos del tipo del bigote y recordarnos que hubiera sido buena idea tener las maletas preparaditas por si acaso en la puerta del Hannover Stadion. Tan viejos eran que, por si no nos bastábamos nosotros solitos, se pasaron toda la semana diciendo que nosotros éramos los mejores y que iba a ser muy difícil vencernos (leer ediciones recientes de l'Équipe). Tan viejos eran que tiraron dos veces a puerta e hicieron tres goles. Tan viejos eran que, cuando les pitaron un penalty más que dudoso, no les entró el pánico y remontaron como hace cualquier equipo grande.
Y dirán "bueno, pues tras esto ya no debemos ser los mejores". Pues se equivocan. Esta mañana, Trolario Marca en mano y primera en la frente: No llores: tenemos equipo y volveremos. Por favor, basta ya, dejen ya de decirnos mentiras. Por favor, a mí me llaman oportunista o sectario porqué critico siempre a los mismos, pero estos del Marca nos engañan a todos igual: culés, merengues, atléticos, chés, pericos, biris... a todos. Y jamás hacen autocrítica. Si siempre somos buenos, o "mejores de lo que parecemos" ¿por qué nunca ganamos nada? Porqué es todo mentira. Tenemos que replanterlo todo. Tenemos que dejar de cambiar el sistema en función de la presión. Tenemos que poner a un seleccionador que crea en lo que hace, que lo haga siempre igual y que se asegure de que sus jugadores lo asimilen y lo practiquen. Dejemos de despreciar de este modo tan vomitivo a nuestros rivales; vamos, ni Brasil ni Italia hacen eso. Dejémonos de argumentos basados en chorradas como "juventud", que nada tiene de futbolístico y empecemos a hablar de cosas como "sistema" o "táctica". Dejemos de poner rotativas al servicio de nuestros amiguetes que después acaban en desastres como el de ayar. Por supuesto que contra Ucrania tampoco éramos tan buenos, pero el 4-3-3 era un sistema lógico, que los jugadores habían asimilado y que podía servir contra Francia. Pero, claro, si alguien Opá va a por el Mundiá ése sólo puede ser Raúl, porqué en este país importa más que alguien del Madrid tape bocas que no que la selección salde una deuda histórica con su afición. ¡Coño, si almenos fuera realmente capaz de taparlas, yo me callaría!, pero es que no es así. Pero aún aceptando eso, lo terrible es que para que Raúl juegue cambiamos el sistema. Tras haber asimilado el 4-3-3 volvemos al 4-4-2 en el que Cesc, Xavi, Senna y Alonso se siente perdidos y echamos por tierra todo lo bueno que habíamos hecho. Y, claro, la prensa ni mú.
Pero, seamos un poco más tolerantes, aceptemos ese cambio 'sin importancia' y analizamos lo que ocurrió. En un Recre-Barça, se adelanta el Recre de penalty y ya puede estar el Barça jugando un día entero, que en la meta de Luque no entra ni una. Nosotros, sencillamente somos incapaces de ser listos y jugar a especular para llevarnos el partido (claro, porqué nosotros éramos mejores que Francia); eso sólo es propio de equipos malvados y tramposos como Grecia o el Valencia -campeones de Eurocopa y UEFA respectivamente, detalle sin importancia que no oculta que practiquen el horrible anti-fútbol que todos debemos odiar-.
Total, un despropósto en todos los aspectos. Es un alivio comprobar en blogs y foros que, la afición sí sabe que somos malos; pero claro, Raúl no lee la afición, Raúl lee el Marca. Y así nos va.
No sé ustedes, pero yo estoy cabreado, muy cabreado. Pero no cabreado porqué mi selección haya perdido, por fortuna eso ya sabía que ocurriría y me tomé el partido como una gratísitma sorpresa en caso de victoria y como una previsible evidencia en caso de derrota. Yo estoy cabreado porqué la prensa (lo único a lo que realmente se critica aquí) son los únicos que pueden hacer que la cosa cambie y no aprovechan su poder para ello, sinó que le siguen diciendo a Salgado y compañía que son los mejores, que ganremos la Eurocopa y que el Mundial de Suráfrica también. Por lo pronto, para la Eurocopa ni siquiera nos vamos a clasificar (Suecia es el obvio campeón de grupo, Dinamarca no se puede permitir perderse otra gran cita e Irlanda es un rival muy incómodo); y el próxima Mundial debería enfocarse con muchísima más humildad. Empezando por entender que no se puede tildar de fracaso no pasar de cuartos cuando nunca hemos pasado de cuartos. Y, sobretodo, empezar a construir un nuevo con un nuevo entrenador, a ser posible con sentido de equipo y visión de futuro y, sobretodo, asimilando, que no somos los mejores. Porqué los mejores, empiezan a jugar los cuartos a partir de mañana.
Un saludo para todos.

2 Comments:
Querido socerologista, tu petición de que la prensa utilice su poder para cambiar las cosas es (me vas a permitir que lo diga) terriblemente ingenua, así que no te cabrees más por ello. La prensa deportiva es un negocio y se trata de vender periódicos. El español medio comprará antes el periódico que diga que somos los mejores que el que efectúe críticas o muestre reparos (yo no lo haría, tú tampoco, el español medio sí).
El mayor ejemplo de manipular la realidad por motivos comerciales fue el famoso penalty en el Madrid-Valencia de hace un par de años, sobre Raúl, creo. Todo el mundo vio que fue un regalo vergonzoso, pero el AS se sacó de la manga no sé que llave de judo para decir que sí fue, aunque no se lo creían ni ellos. Resultado: todos los madridistas compraron el periódico que decía lo que querían leer y les permitía argumentar en las discusiones con sus compañeros de trabajo.
Que el periodismo deportivo de este país da ganas de llorar es un hecho evidente que conviene aceptar cuanto antes para evitar sufrimientos innecesarios.
Respecto al mundial, yo estoy terriblemente dolido y decepcionado con Luis, en quien confiaba plenamente y que se traicionó a sí mismo en la alineación del partido contra Francia. La eliminación en sí me da más igual, porque el que nada espera, nada pierde.
Un consejo para despedirme: aficiónate al baloncesto, que ahora empieza el Mundial y da gusto ver a España. Además en este país hay aficionados al baloncesto de verdad, capaces de argumentar coherentemente, prueba de ello es que hay una revista semanal que se vende muy bien. Lo considero relevante porque en España no hay semanarios de fútbol como en otros países europeos, ya que a la gente sólo le interesa la gilipollez del día.
PD: Pongo el blog en favoritos, que lo tenía olvidado lamentablemente.
Hola
Te invito a visitar mi blog:
www.ambigramania.blogspot.com
Alberto Portacio
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